Luis Revilla: “Si no se construye una alternativa, va a ganar Evo o el MAS sin Evo”

 

 

El líder de SOL.bo y alcalde de La Paz, Luis Revilla, está convencido de que los políticos tradicionales -entre los que no se incluye- no podrán ganar  a Evo Morales y ni siquiera al MAS con otro candidato que no sea Morales. Por eso, plantea la construcción de una alternativa renovada, en la que dice estar trabajando rumbo a las elecciones de 2019. En esta entrevista con Página Siete  revela sus planes y descarta algunas opciones.

¿Cuál es la posición de SOL.bo respecto al escenario político y las alianzas con miras a  2019?

El conjunto del país está ansioso de que surja una nueva opción política. La gente está claramente decepcionada del MAS, pero tampoco quiere volver al pasado de ninguna manera. Nosotros estamos trabajando para formar parte de esa alternativa que pueda emerger  y que implica no solamente nuevas caras, sino sobre todo, nuevas ideas y nuevos planteamientos para el país. Estamos recolectando firmas en los nueve departamentos y el grueso de la gente con la que estamos trabajando son jóvenes. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande para convertir a SOL.bo en un partido político nacional y ojalá estemos a la altura no sólo de representar, sino de abrir las puertas para que este conjunto de actores nuevos que están surgiendo en el país, también sean parte de esta alternativa. Una vez que tengamos las firmas, vamos a trabajar para definir nuestros planteamientos programáticos e ideológicos y conformar una estructura distinta. Con las otras fuerzas políticas tenemos relación, con unos más que otros. Yo tengo una relación personal y de amistad con el Gobernador de Santa Cruz hace tiempo, es una persona a la que valoro muchísimo, creo que es un buen gobernador y nos reunimos de manera regular para hablar  de política, de nuestros temas institucionales, tenemos un par de convenios firmados. De ahí a que eso se convierta en una articulación política y una alianza como algunos quisieran y como lo han señalado en las entrevistas falta mucho por decir. Por ejemplo, no hemos hablado con Rubén  de hacer una confederación. Cualquier proyecto  de articulación de la oposición hacia adelante no es como la gente piensa de sentarse en una mesa entre los líderes y hacer a la moneda. Lo peor que le puede ocurrir al país es que después de Evo tengamos un gobierno cuoteado, débil, donde se estén peleando por las pegas. Un gobierno post-Evo tiene que ser fuerte y  consistente política, ideológica y programáticamente y eso hay que construirlo antes. Y eso lamentablemente, desde mi punto de vista, no es posible hacerlo con el conjunto de la oposición, eso no va a ser posible por más que haya mucha gente que lo desee. La unidad por unidad puede traer más problemas que beneficios al país. Nosotros pensamos que mucha otra gente debe ser parte de esta articulación, pero no necesariamente con los actores tradicionales, salvando el hecho, por supuesto, de que ningún proyecto político nacional es viable sin La Paz ni Santa Cruz.

¿Dentro de eso está la  posibilidad de Luis Revilla candidato?

Es una posibilidad como muchas otras, lo que se decante de esta emergencia ciudadana y de nuevos actores puede tener distintas posibilidades;  esa es una, pero puede  haber otras también. Tenemos claro que vamos a ser parte de esa construcción, pero no estamos pensando que somos predestinados como otros. Nosotros, desde nuestra perspectiva, vamos a trabajar para que podamos encabezar y, como lo he dicho, representar bien esta opción, pero esto no va a ser en ningún caso un óbice para generar una articulación victoriosa, es decir,  con planteamientos nuevos, con ideas nuevas, con caras nuevas. No es posible pensar que uno de los actores políticos tradicionales puede ganarle a Evo, eso no es posible, no hay forma de que eso ocurra porque ninguno de ellos nos va a decir en 2020 algo diferente de lo que ya les hemos escuchado durante no sé cuantas elecciones.

¿Quiénes son esos actores tradicionales?

Están claros, son quienes conformaron el grupo de los seis y del cual nosotros nos separamos. Unos más que otros.

Costas también es parte de los seis.

Sí, pero tengo yo una percepción más positiva de Rubén, no solamente por su gestión sino porque es un liderazgo distinto y fuerte en Santa Cruz. A los otros los  veo como actores mucho más tradicionales y sin planteamientos nuevos.

Rubén Costas debe estar unos 20 años en política. ¿Usted está unos 15 años?

Desde mis 17 años yo ando haciendo política (tiene 45).

Entonces, usted ¿no es uno más de los tradicionales?

No, porque no es un problema de edad, ese es un error. Es un problema de ideas,  de concepción de las cosas. Hay gente en esos actores tradicionales que creen que después de Evo lo que tiene que ocurrir es volver al año 2000. Cómo puedes hacer una articulación política con gente que tiene eso en la cabeza, como si aquí en el país en los últimos 17 años no hubiera pasado nada. Han pasado miles de cosas buenas y muchas otras un desastre.

En un extremo están los conservadores y en el otro, los grupos ciudadanos que no quieren saber nada de la política;  por lo tanto, no quieren saber de usted o de Rubén Costas. ¿Qué puede decir de esos movimientos?

Hay que diferenciar,  porque hay gente en los movimientos ciudadanos que en el fondo son activistas partidarios disfrazados de ciudadanos.

¿De tradicionales y conservadores?

Claro que sí y que están pretendiendo liderar o conducir esos movimientos ciudadanos otra vez para lo mismo, para cooptarlos para que sean funcionales a sus propios intereses partidarios conservadores y tradicionales. Hay otros actores, esencialmente los jóvenes, que no creo que sea gente que quiera militar en un partido, es gente que quiere supervigilar lo que hacen las autoridades, que quiere que las cosas se hagan mejor. Quizás ellos son los más importantes,  porque más allá de que decidan o no involucrarse activamente en política,  lo que importa es recoger sus planteamientos y transformar eso en una propuesta política.

¿Dónde se sitúan Luis Revilla y SOL.bo en el escenario de las ideologías:  en la izquierda o en la derecha?

Yo tengo una formación política de izquierda. Empecé mi actividad política el año 89 cuando salía bachiller haciendo campaña por la Izquierda Unida, pero va a ser muy difícil encasillar a un futuro proyecto político en la izquierda o en la derecha, primero porque resulta que la izquierda hace cosas que tradicionalmente hace la derecha y la derecha aparece defendiendo cosas que tradicionalmente hace la izquierda; segundo,  porque en medio de esa discusión ideológica hay una hipocresía y una impostura enorme de todos, los que se dicen de izquierda pero que en realidad están con políticas de lo más liberales o conservadoras, o viceversa;  entonces,  no creo que hacia  delante sea una discusión trascendental. Creo que hacia  delante una propuesta política va a tener que recoger lo más relevante de las distintas visiones ideológicas y ponerlas al servicio de la comunidad.

 ¿Estaría dispuesto usted a ir a una primarias o cómo cree que se va a  definir una candidatura?

Se va a decantar naturalmente en la medida en que tengamos la capacidad de construir una nueva visión alternativa y nosotros estamos en eso. Luego, si de los movimientos ciudadanos surge una nueva personalidad con mucha fuerza, me parece maravilloso, si eso es lo que tenemos, que empujar que aquí surja algo nuevo y se renueve la política, esa es nuestra apuesta.

 ¿Eso descarta las primarias?

Sí, totalmente, porque las primarias resultan un engaño en el sentido de que es otra vez sentarse a una mesa y hacer a la moneda, quien tiene más aparato, quien tiene más convocatoria para hacer una votación un día, pero y dónde queda la comunidad de ideas que tú necesitas para gobernar. Supongamos que dadas las circunstancias de desgaste del Gobierno, la oposición unida gana, al día siguiente lo que ocurrirá es que se repartirán las pegas y no tendrán claridad programática. Así el MAS va a volver más pronto de lo que haya tardado en salir del poder, por eso es que el remedio puede ser peor que la enfermedad.

 Hasta ahora, el único acuerdo parece ser que Evo no esté en la Presidencia.

No puede ser un objetivo ni un proyecto político que Evo no sea presidente, no lo es para mí. La oposición hace no sé cuántos años le dice a  la gente que Evo es mal presidente, igualito Evo sigue ganando elecciones. Es que el problema es que la oposición no está  ofreciendo una alternativa.

 ¿Puede no ser para   2019?

Por ahí no, por ahí no, es la verdad. Por eso yo también siempre he dicho vamos a hacer las cosas con responsabilidad.

 Pero eso significaría Evo hasta   2025 otra vez.

Es que no lo sé, no lo sé, lo están afirmando ustedes. Quizá, pero es la realidad, es así de claro, si la oposición no construye una alternativa 2019, qué va a pasar, va a ganar Evo, va a ganar el MAS (incluso sin Evo). Ni siquiera Evo, el MAS va a ganar, por eso es la urgencia de construir una alternativa nueva. Y, ¿en torno a quién va a ser esta alternativa? ¿A Carlos (Mesa) que ha dicho que no va? ¿A Samuel (Doria Medina) que ya viene perdiendo varias elecciones, igual que Tuto?  Cuando tú explicas eso, la gente se da cuenta  que no había sido tan sencillo decir que se unan los líderes opositores.

Y ¿qué opina de algunos liderazgos emergentes, como el de Waldo Albarracín?

Tengo un gran concepto de Waldo, lo conozco hace muchísimos años, sé que es un hombre honesto y me parece muy bien que él, como mucha otra gente, decida incursionar en política porque se trata de renovar la política. Algunos de estos grupos ciudadanos siguen siendo orientados por intelectuales que asesoraban a gobiernos de hace 20 años, pero todo ha cambiado, por eso es la urgencia de que surja una nueva alternativa con la posibilidad de generar esperanza en la gente, o no va a haber otra forma de ganarle al MAS.

¿Y esa alternativa implica construir sobre las bases dejadas por el MAS o desmontar lo dejado por el MAS para construir algo nuevo?

Construir sobre lo bueno que se ha hecho este tiempo y deshacer todo lo malo que se ha hecho. Entre lo bueno está la inclusión social. Tampoco se puede dar marcha atrás en la conducción de la economía por parte del Estado y la propiedad  de nuestros recursos naturales. Este paradigma soberanista del MAS también deberíamos conservarlo, pues era una vergüenza que los embajadores nombren ministros en este país, pero así como no queremos que lo haga el embajador norteamericano, tampoco queremos que lo haga el embajador cubano ni el venezolano ni nadie. La política marítima es otra cosa importante, pero en este escenario de negociación que se viene vamos a necesitar un gobierno dialogador, no un gobierno confrontador. En lo negativo podríamos hablar tres años: la corrupción, la falta de institucionalidad, la falta de voluntad política para encarar problemas más de fondo como la Policía, cambiar prioridades en inversión pública porque seguimos con obras faraónicas, pero también  seguimos sin un sistema de salud mínimo.

Usted plantea una fórmula oriente/occidente, pero ¿no cree que se debe pensar en otras variables como hombre/mujer, mestizo/indígena?

Sin duda, pero no creo que sea contradictorio. Por ahí vamos a tener a una excelente candidata mujer a la presidencia, por qué no, y acompañada por algún joven y renovado liderazgo del oriente o viceversa. Pero, hay que comprender que el sujeto político ha sido el indígena durante estos 12 años y hoy día es la clase media, eso significa profesional, con estudios superiores, joven relativamente, por eso no creo que sea contradictorio.

¿Y cómo ve al MAS que pese al desgaste insiste con Evo Morales candidato?

Si no se consolida una alternativa nueva, vamos a volver al escenario de  2014, donde vas a tener a las fuerzas tradicionales seguramente unidas y vas a tener al frente al MAS. Así, el MAS va a ganar, no me queda la más mínima duda, porque si tú le pones a la gente a elegir entre el MAS y el pasado,  con todo va a preferir al MAS. Lo que le toca al MAS es renovarse si quiere subsistir como partido político. A mí lo que me preocupa es que dentro del MAS no hay reclamo, hay dirigentes de sectores sociales que también tiene el MAS y que no reclaman.

Hay quienes consideran que ante el desgaste de imagen, el MAS ya no respetaría los resultados o no convocará a elecciones. ¿Cree en ese escenario?  

Yo no creo que el país esté dispuesto a tolerar una cosa así. Bolivia no es Venezuela, somos gente distinta. Más del 80% de la gente hoy día está criticando que el Presidente insista con la reelección, eso incluye a los que han votado a favor del Sí, porque tenemos una alta conciencia sobre el valor de la democracia. Yo creo que pueden estrellarse contra una realidad social que no va a admitir un quiebre democrático de esa magnitud.

Pero eso implica que habría pelea callejera y confrontación en el país,  ¿no cree?

Y eso es lo que tendrá que evaluar el Gobierno, si está dispuesto a generar una situación de convulsión solamente por mantenerse en el poder.

Fuente: Pägina Siete